domingo, 8 de mayo de 2011

El dolor y la práctica marcial

¿Es realmente siempre innecesario el sufrimiento? ¿Es toda experiencia valiosa en tanto que experiencia? Es claro que la experiencia sólo tiene valor en su apropiación, pero ¿Se puede sacar algo del sufrimiento, en esta nueva acepción que le doy? ¿Se puede uno apropiar de su sufrimiento y aprender algo de él? Y por último, ¿Puede extenderse las respuestas concretas para mi práctica marcial a un plano más general?




Mi propuesta pasa por asumir, primero, que el dolor es una percepción. No se percibe el dolor, el dolor es la percepción. El dolor es la percepción de una lesión en nosotros mismos, en el cuerpo que somos. El sufrimiento comienza cuando no podemos asumir este dolor, cuando el dolor no es aceptado. La línea que separa ambos comienza, por supuesto, inconscientemente, y bulle hasta la superficie de la consciencia como si tuviera vida propia en nosotros. La separación entre sufrimiento y dolor surgió como recurso (y en su efectividad reside el salto de la semántica a la ontología) para superar un problema en la práctica, en el entrenamiento marcial, frente al abandono del grupo de entrenamiento de profesores de un compañero. Su abandono vino dado por no ser capaz de soportar los entrenamientos, por el dolor que comportan.


Haciendo algunos experimentos con el grupo de karate de la Universidad que impartía, les propuse esta nueva ¿puedo ya decir ontología? del dolor. La lesión como el daño material del organismo, del cuerpo. El dolor como la percepción de una lesión, sea esta real o imaginada (que no imaginaria), tenga esta la magnitud que tenga. El dolor como el esfuerzo de`epoge` de la percepción, para la aceptación plena de la misma. El sufrimiento como fracaso de la aceptación, presente siempre, vencedor sólo en la rendición.
Con esta propuesta trabajaron más duro de lo que habían trabajado nunca, tratando de escuchar a su cuerpo (tratando de escucharse a sí mismos), trazando nuevos límites en las sensaciones, y aprendiendo a escuchar y a comunicarse con el compañero con el que trabajaban, que debía hacer lo mismo.


El cuerpo no habla una lengua fácil de aprender. Pensar que el cuerpo nos envía señales claras y distintas significa que o no hemos escuchado a nuestro cuerpo (y por lo tanto, asumiendo que yo soy mi cuerpo, no me he escuchado nunca a mi mismo) con atención o no hemos comprendido lo que nos decía. Las lenguas del cuerpo son múltiples, afines a tradiciones de la práctica y la higiene corporal.

Así como el fonema ´n´ es un universal lingüistico, desarrollado en todas y cada una de las lenguas conocidas, el dolor es un universal corporeo, como caminar, defecar o ver. Lo que no significa que, como es evidente en las lenguas, no esté culturalmente construído, inscrito en una historia y una tradición.
Esa percepción a la que llamamos dolor tiene orígenes múltiples, y miles de matices. No hay un ´canal del dolor´ ni una conexión fisiológica dedicada al dolor. No hay ningun objeto que podamos señalar y decir ´esto es el dolor´.

La clave creo que sí esta en el contenido de la misma experiéncia. La concepción y la práctica del dolor y el sufrimiento que llevo masticando una temporada acepta como valiosa toda experiencia (que nunca se da aislada, nunca puedes cortar aquí y allá y decir, ´he aquí una experiencia´). Creo que, una vez pensado un poco más todo esto, que sí, el sufrimiento tiene un valor. Lo que hay que sopesar es si ese valor merece la pena. Si es o no innecesario. Otra cosa es que sea o no ineludible. Y sí, creo que mi experiencia del dolor y el sufrimiento en el tatami de karate puedo extenderla a toda mi vida.


Mis textos de referencia para este tema han ido desde la literatura (Duras), la antropología (D. Morris sobre todo, pero también Le Breton) o incluso una vertiente más teológica (CS Lewis).

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miércoles, 27 de abril de 2011

Glenn Gould+Bach= un orgasmo en mis orejas

Glenn Gould fue uno de los más geniales pianistas del siglo XX. De él se han escrito novelas, documentales y películas, pero nada puede compararse al legado que nos dejó en sus grabaciones de música clásica. De Schoenberg, pasando por Beethoven hasta Shostakovich, pero quien le guardó un lugar especial en el cielo de los intérpretes fue Bach y en especial sus Variaciones Goldberg.
Aquí os dejo un video impresionante del maestro al piano con la partita No2 de Bach.

                              

Actualización: el documental completo está disponible en YouTube aquí.

lunes, 25 de abril de 2011

Heidegger on Jünger

Heidegger y Jünger, con algunos editores en 1949
con motivo publicación de Strahlungen y Heliopolis
Mi investigación sobre la Escuela de Kyoto me ha obligado a dedicarle a Heidegger el tiempo y esfuerzo que se merece. Su obra y docencia resulta fundamental para entenderla, especialmente a filósofos como Tanabe Hajime y Nishitani Keijii que fueron sus alumnos. Recién he descubierto también el interés que estos desarrollaron por Ernst Jünger, y rebuscando información me he topado con una edición de la correspondencia entre Jünger y Heidegger. Hasta donde yo sé, sólo existe la edición alemana y una traducción al francés, pero una traducción (no digo ya al español, pero al menos al inglés) me facilitaría mucho la vida. Escuchar a Heidegger y Jünger discutir sus respectivas obras tiene un valor excepcional; y para cualquier interesado en sus obras, una lectura fundamental.
Aquí os dejo una traducción del texto que me abrió esta puerta.


"Hervier: A propósito de viajar,  habla usted de Heidegger, que era una persona bien hogareña. Usted sabe que fue invitado una vez a dar una conferencia en Roma, donde se suponía que debía pasar una semana. Pero la conferencia fue un éxito tan grande que se le pidió dar un segundo, y se pasó toda la estancia encerrado, preparando la conferencia.

Jünger: Sí: en Seventy Wines, cito una carta que Heidegger me escribió, diciendo que él era como un chino anciano, que prefiere quedarse en casa. Mi hermano Friedrich Georg estaba más cerca de Heidegger que yo, y siempre tenía anécdotas sobre él. Un día, una abeja picó a Heidegger en la nuca, y mi hermano le dijo que era excelente para el reumatismo. Heidegger no supo qué contestar. Tengo un paquete entero de cartas que me envió, y también dos ensayos no publicados que me regaló escritos con una caligrafía muy bonita. Él dio seminarios sobre El Trabajador y La Movilización Total. Si tan sólo no hubiera hecho aquellas estupideces - por las que, sin embargo, no le reprocho, no es la tarea de un filósofo tener un claro pensamiento político.
Además, la situación no era tal, que uno podría decir: "Quiero mantener las cosas como están" Pensó que algo nuevo iba a venir, pero estaba terriblemente equivocado. Él no tenía la visión tan clara como yo la tuve."

= = =
Traducido del blog RadicalArchives,  The Details of Time: Conversations with Ernst Jünger, trans. Joachim Neugroschel (NY: Marsilo Publishers, 1986/1995), p 55.
Ver también la web Una temporada en el infierno, sobre la correspondencia Jünger - Heidegger.

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miércoles, 16 de marzo de 2011

Help Japan

La embajada japonesa en España está haciendo un gran esfuerzo para conseguir donativos para los damnificados por el terremoto y el tsunami del pasado 11 de marzo. Desde su página web, recomiendan dos vías para esta ayuda. La primera es una cuenta habilitada por la propia embajada, cuyo dinero se destinará a la cruz roja japonesa:

Información de la cuenta:

Banco Sabadell Atlántico
Nombre de la cuenta: Embajada del Japón
Número de cuenta: 0081 0085 66 0002202029


La segunda es la Cruz Roja Española, que está haciendo una gran campaña por la misma causa. Puedes donar online, en tu banco, o con el movil
enviando JAPON al 28077.

Si estás fuera de España, siempre puedes colaborar con la Cruz Roja / Media Luna Roja del país en que residas.

domingo, 6 de marzo de 2011

Ética, estadísticas y burocracia

«¿Víctimas? No seas melodramático. Mira allí abajo. ¿Sentirías compasión por alguno de esos puntitos negros si dejara de moverse? Si te ofreciera 20.000 dólares por cada puntito que se parara, ¿me dirías que me guardase mi dinero o empezarías a calcular los puntitos que serías capaz de parar? [...] Temo que no acabas de ver las cosas con claridad. Nadie piensa en términos de seres humanos, los gobiernos no lo hacen. ¿Por qué íbamos a hacerlo nosotros? Hablan del pueblo, del proletariado... y yo de los tontos y de los peleles, que es lo mismo.»
Harry Lime, El Tercer Hombre

Fue por primera vez durante la Gran Guerra, pero desarrollados completamente en la II Guerra Mundial, cuando se utilizaron de manera sistemática los aviones en el combate. Hubo, según Jonathan Glover, una deriva militar en el uso de los bombardeos durante la guerra: una primera fase, de bombardeos localizados, en la que hubo una total (aunque imposible) prohibición de objetivos civiles. En una segunda fase, una vez aceptados los márgenes de error de los ataques localizados, se pasa al bombardeo zonal, que incluye tanto objetivos militares como civiles directamente relacionados con la guerra. La última fase, la del dominio del aire, incluiría ataques directos a poblaciones civiles, siendo preferentes, por su hacinamiento, las de los barrios obreros. Esta deriva preparó el camino para la aceptación moral de la bomba atómica.

Esos aviones que afirmarían la tesis de Diderot1 han seguido un proceso paralelo al proceso burocrático de considerar a la gente como números, otro tipo de distancia de similares consecuencias a la de ver a alguien tan lejano que tenga el tamaño de una golondrina.
Los principios morales que regirían la burocracia serían similares a los del bombardeo: distancia, insensibilidad moral, interrupción de la simpatía, erosión de las restricciones que impone la sensibilidad moral, fragmentación de la responsabilidad, decisión por fases y la difuminación de las fronteras morales. Tal y como afirma Anders,
  • “Sin cesar va aumentando la índole abstracta y, por tanto, también cruel de todas las relaciones humanas.”2
  Así como para el piloto es sencillo arrojar un racimo de bombas sobre un grupo de puntitos y cuadrados, porque así se lo ha ordenado el alto mando militar y sus superiores, el burócrata puede decidir la reducción del pan en el racionamiento, o el desvío de penicilina al frente. O la supresión de una ayuda del estado a familias desfavorecidas. Puede hacerlo, porque existe una distancia, física, moral y abstracta, entre el burócrata, el piloto y los números, los puntitos. Puede hacerlo porque ha eliminado cualquier tipo de simpatía por medio de la abstracción. Puede hacerlo porque se ha insensibilizado moralmente ante aquello que tiene delante, que no son sino abstracciones. Puede hacerlo porque, en caso de sentir culpa o remordimiento, puede repartir su responsabilidad entre todos aquellos que le rodean y que construyen, como él, la maquinaria bélica o burocrática. 
 
1. Diderot, D. “Carta sobre los ciegos” Trd. Escobar, J. Ed. Pre-textos, Valencia, 2002. Pg 19
2. Jünger, E. “Sobre el dolor, seguido de La movilización total y Fuego y movimiento” Trd. Sánchez, A. Ed. Tusquets, Barcelona, 2003. Pg 210
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viernes, 25 de febrero de 2011

Una lectura crítica de “la Constelación Posnacional” de Jürgen Habermas


Muchos han sido los movimientos y acciones despectivas con una actitud crítica, en el doble sentido que se le da a esta palabra desde la primera generación de la Teoría Crítica (esto es, no sólo análisis de los criterios de racionalidad, sino también de las posibles líneas de transformación y empancipación) que se han generado desde el último cuarto del siglo XX, y acentuado desde la caída de la Unión Soviética. Estos movimientos han ido desde los básicos ataques a la inutilidad de los análisis filosóficos, los más sofisticados intentos de cancelación de tendencias emancipadoras con la cancelación de la Historia, hasta la consideración de la caída de la Unión Soviética como una popperiana falsación del marxismo y con él de toda filosofía de pretensión transformadora del mundo. De una manera esquemática, podríamos decir que ideología es, para Marx, todo intento de hacer pasar como esencial y natural aquello que es histórico y contingente. Ideología fue, en ese sentido, el hegeliano intento de mostrar el imperio Austro-Húngaro como el fin y cumbre de la Historia, realización en el mundo del Espíritu, como también lo es todo intento de colocar en ese mismo lugar al sistema capitalista y el modelo de estado-nación. Jürgen Habermas ha sido el filosofo de cabecera de la social-democracia europea de los últimos 40 años. En el grave contexto de una crisis económica, ecológica y social, que algunos considerarán, en línea con estas lecturas ideológicas, perturbaciones en el sistema, contingentes y solventables, y no productos y contradicciones estructurales del mismo, una lectura crítica de su libro “La Constelación Posnacional” nos puede proporcionar unos puntos de anclaje teóricos desde los que abordar filosóficamente estos problemas con la idea de combatirlos, y no de dar simple fe de su existencia.
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El concepto del yo en la película Persona de Ingmar Bergman

¿Qué diferencia hay entre una metáfora y una explicación en un lenguaje técnico? ¿Qué aporta el elemento artístico a la comunicación? Podemos hablar acerca de Persona, la película de Bergman, pero siempre seremos mucho menos elocuentes que la película misma. Podemos tratar de explicar o dar definiciones a qué es la angustia existencial, pero quedaría sin el referente, la experiencia directa de la angustia que nos proporciona el filme.
Ingmar Bergman, nacido en Upssala, Suecia, en 1918 es considerado uno de los grandes cineastas de todos los tiempos y un genial director de teatro.
Su vida estuvo marcada por la dura disciplina a la que se vieron sometidos él y sus hermanos por su padre, pastor protestante, sumergidos en un ambiente sumamente religioso con castigos que hoy en día se considerarían vejatorios (al joven Bergman le ponían una falda roja cuando se orinaba en la cama, lo que ocurría a menudo). Este ambiente propició que se convirtiera en un espléndido mentiroso y dedicara horas y horas a huir preparando funciones teatrales con su hermana para un pequeño teatro de marionetas y jugando con un cinematógrafo de mano. Además de proporcionarle fructíferas neurosis que arrastraría toda la vida y marcarían su obra.
En la adolescencia Bergman desarrolló su interés por el cine y el teatro, y en sus lecturas quedó fuertemente marcado por Nietzsche, Strindberg y Sartre, piezas clave en sus filmes. Es interesante la relación entre Nietzsche y Strindberg; este conoció la obra de Nietzsche a mediados de 1899, unos meses antes de su muerte, y quedó profundamente impresionado. Conoció la muerte de Nietzsche por un amigo mutuo, y (¿casualmente?) escribió sus dos mejores obras, “la Más Fuerte” y “la Señorita Julia” en el transcurso de ese mismo año.
Bergman conoció el éxito desde muy pronto, tanto el económico como de crítica, y alcanzó el reconocimiento internacional rodando filmes considerados obras maestras, especialmente ‘El séptimo sello’ (1957) y ‘Persona’ (1966), otorgándole la comunidad cinematográfica mundial los más grandes premios internacionales.
Persona (1966) está llena de elementos brechtianos, llamando al espectador a percibir las imágenes como lo que son, reflejos y sombras de la realidad, representaciones.
Imágenes del encendido y apagado de la máquina de proyección, miradas a la cámara de los personajes, falsas roturas de la película, vodeviles e incluso escenas con las cámaras y el personal del rodaje. El espectador ha de darse cuenta de su condición de espectador y ver la película con toda la objetividad que le sea posible.
Persona está basada en la obra teatral ‘La más fuerte’ de Strindberg, considerado uno de los mejores monólogos de la historia y una obra cumbre de la literatura escandinava. La obra parte del encuentro de dos mujeres, señorita X y señora Y en el que una habla, mientras que la otra tan solo realiza algunos gestos sutiles, algún asentimiento. La segunda mujer, la que habla, va crispándose en una neurosis provocada por el silencio, por la fortaleza psíquica, de la segunda, apoyándose en algunos sucesos, quizá imaginados, del pasado común. Esta obra es un sublime ejemplo de un tema recurrente en la obra del autor, el vampirismo psíquico o la lucha de cerebros, del que podemos encontrar muchísimos casos en la obra de Strindberg, que tanto ha influido en la de Bergman.
Otra influencia en la obra que nos ocupa es la de Sartre. La obra tanto teatral como filosófica del pensador existencialista ha marcado la producción de Bergman, y es clave para la comprensión del film, punto al que nos remitiremos más tarde.
La trama reune a dos mujeres, Elisabet y Alma en una casa junto a la playa apartada del mundo. Elisabet es una afamada actriz de teatro que, sin razón aparente, ha dejado de hablar. Tras una breve estancia en el hospital, su médico le recomienda ir una temporada a su casa de la playa junto a Alma, su enfermera, una mujer prometida sin ningún tipo de ambición o aspiraciones. Alma admira sinceramente a Elisabet, que, dada su situación lo único que hace es escucharla. En esta situación, Alma desata miedos y perturbadores recuerdos, secretos íntimos y va siendo absorbida lenta pero inexorablemente por Elisabet. Por un descuido de esta y la curiosidad de la enfermera, Alma lee una carta dirigida de su enferma a su médico, en la que Elisabet afirma disfrutar estudiándola, comentando secretos revelados por su cuidadora. Esto desata un odio visceral, y una profundización de la herida anímica de la que bebe la actriz enmudecida. La trama concluirá con el estallido de Alma y la liberación de las cadenas psíquicas a las que estaba sometida la enfermera.
La película puede tener varias lecturas, todas ellas complementarias (quizá incluso necesarias). Una de ellas es la de una historia de vampirismo psíquico. Elisabet Vogler, con una terrible fuerza de voluntad que la lleva a dejar de hablar y apartarse de su familia por convicciones, se recluye junto a una endeble enfermera, Alma, llena de miedos e inseguridades, con una vida sencilla y sin aspiraciones que la admira enormemente. El silencio de Elisabet hace que Alma comience a hablar y hablar, a sacar todo aquello que lleva dentro, escondido para todos, y poco a poco va absorbiéndola, anulándola, sin mas armas que su fuerza psíquica. Llega un punto en el film en el que Alma queda completamente anulada y no es mas que una extensión de Elisabet, que la controla como una marioneta (escena con el Sr. Vogler), y llega incluso al vampirismo real, chupando la sangre que mana de la herida de la muñeca de Alma. Estalla Alma con violentas reacciones llegando incluso a la agresión física y un agónico ‘Yo no soy Elisabet Vogler’, impotente, a lo que Elisabet responde, en una reveladora escena, con una sonrisa.
Una segunda lectura nos muestra a dos personas de un muy diferente origen social, con vidas radicalmente distintas, cuyo encuentro, a solas, cara a cara, destruye por completo las distancias sociales. La vida, el encuentro de las personas alejadas de sus respectivos círculos sociales, deja tan solo dos seres humanos desnudos; las convenciones sociales no pasan de ser precisamente eso, constructos, que quedan atrás cuando nos alejamos de la vida social.
Una tercera lectura, por último, es la sartriana. Dice la médico al inicio de la película:
‘¿Crees que no lo entiendo? El sueño imposible del Ser. No de parecer, sino de Ser. Consciente en cada momento, vigilante. Al mismo tiempo el abismo entre lo que eres para los otros y para ti misma, el sentimiento de vértigo y el solo deseo constante de, al menos, estar expuesta, de ser analizada, diseccionada, quizás incluso aniquilada. Cada palabra una mentira, cada gesto una falsedad, cada sonrisa una mueca. ¿Suicidarse? ¡Oh no! Eso es horrible. Tu no harías eso. Pero puedes quedarte inmóvil y en silencio. Por lo menos así no mientes. Puedes encerrarte en ti misma, aislare. Así no tendrás que desempeñar roles, ni poses caras ni falsos gestos. Piensas. Pero ¿ves? La realidad es atravesada, tu escondite no es hermético. La vida se cuela por todas partes. Estás obligada a reaccionar. Nadie pregunta si es real o irreal, si tú eres verdadera o falsa. La pregunta solo importa en el teatro. Y casi ni siquiera allí. [...] Te entiendo Elisabet. Te entiendo y admiro. Creo que deberías mantener este papel hasta que se agote, hasta que deje de ser interesante. Entonces podrás dejarlo. Igual que poco a poco fuiste dejando los demás papeles.’
Expone, en la película, la angustia del aparentar, del no llegar a la autenticidad del Ser sino a un dejarse llevar por las convenciones. Haciendo un escueto resumen, en categorías sartrianas dividimos al ser en un para si (conciencia, nada) y un en si (existencia. Partiendo de un ateísmo, los entes sólo tienen esencia en tanto que hay una finalidad, una planificación en su creación, por lo que el hombre carece de esencia, carece de naturaleza). La esencia del hombre es posterior a su existencia y ha de ir recreándose, redefiniéndose continuamente. Por ello, su para si es la conciencia, su esencia, y a la vez la nada, una creación, solo hay un en si, una existencia. Y es por ello por lo que la única palabra que articula Elisabet en toda la película es ‘nada’. Y es por ello, también, por lo que la película se llama Persona, máscara en Griego. El hombre vive persiguiendo su esencia, redefiniéndola a cada paso, y aceptando, con la inevitable angustia existencial, la nadidad de su esencia. En la elaboración del para si hombre está condenado a la libertad. Debe elegir huir y vivir la sencillez de dejar que otros elijan nuestra vida, nuestro Ser, o desafiar a todo y a todos peleando por construirse un Ser auténtico.
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Persona, Ingmar Bergman (1966) en Internet 1 2 3
Bibliografía:
August Strindberg. Teatro escogido, La más fuerte (Den starkare). Alianza Literaria, 2003, Madrid.
Juan Miguel Company. Ingmar Bergman. Cátedra, 1999, Madrid .
Ingmar Bergman. Imágenes. Tusquets, 2001, Barcelona.
Ingmar Bergman. Linterna mágica, memorias. Tusquets, 2001, Barcelona.
Jacques Aumunt: El rostro en el cine. Paidós, 1998, Barcelona.
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