Traducción del artículo `The shocking truth about the crackdown on Occupy` de Naomi Wolf
publicado en el diario The Guardian el viernes 25 de noviembre 2011
Se mantienen las denominaciones Occupy (lit. Ocupad, movimiento de protesta ciudadana también llamado 99%) y Occupy Wall Street o OWS (lit. Ocupad Wall Street, grupo fundador del movimiento en los EE.UU.
Las agresiones violentas de la policía en los EE.UU. no son una coincidencia.
'Occupy' ha tocado el cercado electrificado que protege la venalidad de nuestra clase
política.
Ciudadanos de los EE.UU. de todos los sectores políticos siguen sin recuperarse
de las imágenes de brutalidad policial sin parangón de una campaña coordinada
contra manifestantes pacíficos de OWS en ciudades de todo el país la semana
pasada. A una anciana le rociaron gas pimienta en la cara; la grabación que mostraba estudiantes sentados que, sin ofrecer resistencia, fueron rociados con gas
pimienta por falanges de policías antidisturbios se convirtió en un vídeo viral en
Internet; proliferaron imágenes de mujeres jóvenes – seleccionadas
aparentemente por su sexo - gritando, arrastradas por el pelo por la policía
antidisturbios; las imágenes de un hombre joven, aturdido y sangrando
profusamente por la cabeza, surgieron de las grabaciones de la limpieza de
medianoche en Zuccotti Park.
Pero justo cuando los estadounidenses pensaban que habían entendido la
situación- ¿Eran policías descontrolados y alcaldías haciendo un uso excesivo
de la fuerza a nivel municipal, en muchas ciudades diferentes? - la situación
se complicó. La Unión Nacional de Periodistas y el Comité para la Protección de
Periodistas emitió una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información para
investigar la posible participación federal en políticas de aplicación de la
ley vigente que parecen tener a los periodistas como objetivo. El New York
Times informó que "policías de Nueva York han detenido, golpeado,
aporreado, empujado al suelo y lanzado
contra una barrera a periodistas y fotógrafos" que cubren las protestas.
Se les pidió a los periodistas por parte de la policía de Nueva York que
levantasen las manos para demostrar que tenían credenciales: cuando muchos
obedientemente lo hicieron, se las quitaron, bajo amenaza de detención, apartados de la historia que se encontraban cubriendo, y retenidos lejos del lugar en el
que la noticia se estaba desarrollando. Otros reporteros con pases de prensa
fueron detenidos y maltratados por la policía, después de haber sido -
falsamente - informados por la policía de que "es ilegal tomar fotografías
en la acera".
En Nueva York, una miembro del tribunal supremo del estado y del
ayuntamiento de la ciudad de Nueva York fue golpeada; en Berkeley,
California, uno de nuestros grandes poetas nacionales, Robert Hass, fue aporreado.
Todo se complicó aún más cuando Wonkette y Washingtonsblog.com informaron que
el alcalde de Oakland había reconocido que el Departamento de Seguridad Nacional había
participado en una conferencia telefónica con alcaldes de 18 ciudades asesorándoles
sobre "cómo suprimir" las protestas de 'Occupy'.
Para los europeos, la enormidad de este hecho puede no ser obvia en un primer
momento. Nuestro sistema de gobierno prohibe la creación de una policía
federalizada, y prohibe la participación federal o militar en el mantenimiento
municipal.
Me di cuenta de que los expertos y los políticos de derechas en los programas
de televisión en los que estaba participando mandaban mensajes en contra de OWS
(Occupy Wall Street). El periodista Chris Hayes informó sobre un memorándum
filtrado revelando que hay grupos de presión inyectando 850.000 dólares en una
campaña para desprestigiar a 'Occupy'.
La coordinación de mensajes de este tipo
es imposible sin el apoyo de instancias superiores. Esto claramente no era un
simple caso de unos alcaldes asustados, y extralimitación municipal aislada
contra el desorden en los parques y campistas malhumorados. Poco a poco las
piezas del rompecabezas van encajando entre sí, y comienzan a mostrar la coordinación
contra el OWS al más alto nivel nacional.
¿Por qué esta movilización masiva en contra de este movimento poco articulado,
desarmado, incipiente? Después de todo, los manifestantes contra la guerra en
Irak, las manifestaciones del Tea Party y otros se han desarrollado sin esta
ofensiva coordinada. ¿Es realmente el camping? Al momento de escribir esto 200
jóvenes, con sacos de dormir, maletas e incluso sillas plegables, están
acampando día y noche a la entrada de la NBC en aceras públicas - con el
beneplácito de la policía de Nueva York – a la espera de billetes para Saturday
Night Live, por lo que sin duda el camping no es el problema. Todavía estaba
muy intrigada de por qué OWS, esta banda de desventurados optimistas, habría de
tener una respuesta federal tan violenta.
Es decir, hasta que me enteré de qué era lo que realmente quería OWS.
Los medios de comunicación declaraban continuamente "OWS no tiene
mensaje". Frustrada, simplemente les pregunté. Comencé por decir en
internet "¿Qué es lo que quereís?" al movimiento ´Occupy´. En los
primeros 15 minutos, recibí 100 respuestas, realmente reveladoras.
El n º 1 de la lista: sacar el dinero de la política. Lo más citado fue la
legislación para mitigar el efecto de la legislación Citizens United, que
permite la inversión de sumas ilimitadas en el proceso de la campaña.
N º 2: la reforma
del sistema bancario para evitar el fraude y la manipulación, siendo la propuesta más frecuente el restaurar la ley Glass-Steagall - la ley era de la
Depresión, eliminada por el presidente Clinton, que separa a los bancos de
inversión de los bancos comerciales. Esta ley podría corregir las condiciones
de la reciente crisis, ya que los bancos de inversión no podrían correr los
riesgos que corren con ánimo de lucro al crear productos bancarios derivados
de la nada, y que en su caída pueden acabar con los bancos y cajas.
N º 3 fue el más aclarador: los proyectos de ley en contra de la poco
conocida laguna que actualmente permite a los miembros del Congreso aprobar
legislación que afecta a las empresas con sede en Delaware en el que ellos
mismos son los inversores.
Cuando vi esta lista - y sobre todo el tema del programa pasado - se me cayó la venda
de los ojos. Por supuesto, a estas personas desarmadas les iban a patear el
culo.
Pero hay una terrible noticia tras el titular de que el Departamento de
Seguridad Nacional (DHS) coordinó una violenta represión y es que el DHS no
actúa de manera independiente. El DHS no puede decir, por propia iniciativa,
"vamos tras estos hippies desaliñados". Más bien, el DHS es
responsable de una cadena de mando: en primer lugar, al representante de Nueva
York Peter King, jefe del subcomité de seguridad nacional, que naturalmente trabaja
influido por sus colegas congresistas, sus deseos y sus intereses. Y por supuesto el DHS
responde directamente ante el presidente (que estaba convenientemente en
Australia en este momento).
En otras palabras, para que el DHS se reuniera telefónicamente con los alcaldes
y les diera las ordenes que les dio, la lógica de su cadena de mando implica
que los supervisores del Congreso, con la bendición de la Casa Blanca, dijeron
al DHS que autorizara a los alcaldes a ordenar a sus fuerzas de policía - reforzados
con millones de dólares de hardware y la formación de el DHS - hacer la
guerra a ciudadanos pacíficos.
Pero, un momento: ¿En nombre de qué el Congreso asesora reacciones violentas militarizadas
contra sus propios y pacíficos ciudadanos? La respuesta es sencilla: en los
últimos años, los miembros del Congreso han comenzado a entrar en el sistema
como miembros de la clase media (o clase media alta) - y están dejando DC
con una riqueza personal inmensa, como podemos ver en el "escándalo"
del candidato presidencial de Newt Gingrich al que se le pagaron 1,8 millones de
dólares por unas pocas horas “consulta” a intereses particulares. Los
honorarios inflados a los legisladores que se unen a grupos de presión son vox populi, pero la idea de que congresistas
están legislando sobre los beneficios de sus propias compañías es menos
conocido - y si se investigaran las cuentas, seguramente revelarán corrupción
con Wall Street como principal interlocutor. De hecho, ya sabemos que los congresistas se
benefician enormemente con el mercadeo de información reservada que tienen de
las empresas sobre las que están legislando - una forma de abuso de información
privilegiada que envió a Martha Stewart a la cárcel.
Puesto que el movimiento `Occupy` está muy vigilado y lleno de infiltrados, es probable
que el DHS y los confidentes de la policía sean conscientes, antes incluso que `Occupy`
mismo, de cuál va a terminar siendo el plan de trabajo emergente. Si legislar
contra los pagos provenientes de grupos de presión dentro del proceso
legislativo, la reforma de los bancos para que no puedan chupar dinero de los tramposos
productos derivados, y, lo más importante, la revisión de las cuentas de un
sistema que permite a los miembros de Congreso obtener - inmensas - ganancias
personales de su propia labor legislativa, fueran los objetivos cercanos de un incipiente
movimiento electoral organizado de `Occupy` ... bueno, tendrías que llamar a
las tropas para detener ese avance.
Por lo tanto, si se traza la línea de puntos, y se entiende correctamente, lo que sucedió
esta semana es la primera batalla en una guerra civil, una guerra civil en la
que, por ahora, sólo un bando ha elegido la violencia. Se trata de una batalla
en la que los miembros del Congreso, con la complicidad del presidente
estadounidense, enviaron una represión violenta y organizada en contra de las
personas que se supone que representan.
Han intentado
tocar lo que estaba protegido por una verja electrificada: los beneficios personales
de miembros del Congreso. A pesar de que `Occupy` no se ha dado cuenta todavía
de las implicaciones de su movimiento, aquellos a los que amenaza sí se han
dado cuenta.
Lamentablemente, los estadounidenses esta semana han dado un paso más para ser
verdaderos hermanos y hermanas de los manifestantes en la plaza Tahrir. Al
igual que ellos, nuestros propios líderes nacionales, que probablemente vean su
riqueza personal bajo la amenaza de la transparencia y la reforma, ahora están
haciendo la guerra contra nosotros.
Translation by Juan Enrique Ordóñez Arnau is licensed under a Creative Commons
Original article by Naomi Wolf